jueves, 26 de julio de 2007

The house on Mango St.

Todos tenemos libros que guardamos en el librero, pero solo unos cuantos tendrán el privilegio de valer guardarlos en la memoria. Cuando era niña, fuimos a un campamento donde mi mamá se hizo amiga de una gringa. La gringa antes de irse le regaló dos libros de Sandra Cisneros, uno de ellos era The house on Mango St.

Yo nunca he sentido verdadero arraigo a dónde me he criado, creo que es porque vivo en una ciudad muy grande. Sin embargo, el tiempo que viví en ¨el pueblito¨ tenía mi casa color amarillo pollito y guinda en los perfiles, nosotros la pintamos, obviamente quedó jaspeada, tenía en el jardín un manzano, un durazno, una vid y florecitas... mentiría si dijera que las frutas eran comestibles... pues las manzanas se caían verdes, la vid daba pasas en lugar de uvas y las florecitas me daban alergia, el tiempo de duraznos era bárbaro porque me podía sentar en la corniza a cazar duraznitos... díos mio! duraznitos bien tiernitos, doraditos, picoteados por los pájaros. Esa ha sido mi casa, mi domicilio era Nochebuena#22, la casa de los gatos y el viejo loco que bailaba como borracho en sandalias en el tianguis del sábado, la gorda de cabello largo y las dos hermanas semi-adolescentesadultos citadinas con el pequeño simio bigotón de 10 años.

Cisneros hace una descripción lo más sincera que he leído, tiene una amiguita en el libro cuyo cabello huele a palomitas, que supongo es un olor similar a patas, y cuenta como nunca han tenido una casa, y se mudan y se mudan y se mudan.... y lo pasan difícil porque son pobres.

Cuando la casa es pobre y horrenda, obscura y húmeda, solo se puede decir: esa de allá, la amarillo pollito esa es mi casa. Esa es mi casa.

Me mudé de nuevo a la ciudad y Nochebuena#22 está medio pintada de verde pistache, sin gatos, mi viejo loco ex-borracho se mudó a otra casa con una mujer nalgona de 1.50 y la gorda de cabello largo con todo y su changuito se regresó a casa de sus papás. El simio ha crecido y ahora es un híbrido entre Tyra banks y el ecoloco.

Las ex-adolescentes adultas van a la universidad, pero la cosa es que la casa, mi casa era Nochebuena tuenitú!... enterramos a la gatita y al negrito bajo el durazno. Pero ya tiraron e hicieron una cisterna, allá falta el agua seguido, igual que acá. Tiraron el manzano porque estorbaba a la nueva reja, y supongo que ya lo demás también estorbó... cuando la ví no me gustó nada, fue como si hubieran arrancado mis fotos y mis días en la casa, la alfombra y la pintura azul espantosa que nos compraron para quitarle lo manchado a la pared, los miados de los gatos, el cuchillo salvavidas de la cocina, la lavadora chaca-chaca de la zotehuela...

Como se extrañan los bienes, es cosa de cualquiera sentarse un ratito frente a la ex-casa y sentitr nostalgia por la peste a miados, a caldo de pollo y a los gritos del borracho.

1 comentario:

s4nt0 dijo...

wenita!!
estrenando? o vel rosita?